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Twitter

Decimos que un diálogo es de besugos cuando las personas que mantienen la conversación hablan y hablan sin escucharse y por lo tanto no llegan a comunicarse. Esta expresión define muy bien algo que ocurre entre personas que no se entienden en el más amplio sentido de la palabra. No se entienden porque no se atienden, no hablan el mismo idioma, no manejan los mismos conceptos, no tienen el mismo nivel de conocimientos en la materia o, simplemente, no prestan atención a lo que dice el otro.

Escucha activa

Escucha activa

Esta situación se produce con cierta frecuencia hoy en las redes sociales. Ciertas personas utilizan sus perfiles, por ejemplo en Twitter –una gran herramienta de comunicación- para contar y contar aquello que les interesa pero, sin embargo, son incapaces de tener en cuenta las reacciones que producen sus tuits, de responder a las personas que les mencionan o de agradecer a sus followers que se hagan seguidores suyos o sus RTs.

Esto es un gran error de comunicación. Quienes actúan de este modo, primero, no despiertan simpatía, pierden apoyos espontáneos, recomendaciones, etc. – y, segundo, pierden la oportunidad de recoger el feedback que generan sus conocimientos y opiniones. Si escucharan y tuvieran de veras deseos de llegar a un lugar común –significado etimológico del verbo comunicar- podrían obtener una información muy valiosa. Ejercer la escucha activa sale a cuenta y no es difícil, sólo hay que dedicarle tiempo y buscar los instrumentos de monitorización y análisis adecuadas.

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Twitter, Facebook, Google+ y hasta BBM (Blackberry Messenger) ocupan buena parte de la vida y los medios de comunicación. Es innegable la presencia que tienen y también la influencia y capacidad de movilización que demuestran día a día en todos los ámbitos. Sin embargo, las redes sociales no acaban de conquistar a las pymes.

La mitad de las pequeñas y medianas empresas utilizan las redes porque les ayudan a conseguir nuevos clientes, a proyectar su imagen y a alcanzar otros objetivos estratégicos. Pero aun así, en una encuesta realizada por Hiscox en Estados Unidos, el 43% de las pequeñas empresas afirma que “no son necesarias” para su negocio.

Cuesta creer esta respuesta, sobre todo si tenemos en cuenta que paradójicamente el 50% de las pymes encuestadas consideran el boca a boca una herramienta de marketing fundamental para su negocio. Las redes se han convertido en un instrumento de proyección capaz de conectar el mundo online con el offline que amplia críticas y recomendaciones y ayuda a difundir nuestras voces más allá de nuestro círculo inmediato. Son una herramienta que contribuye al crecimiento y la expansión de un negocio, que facilita la colaboración y la comunicación entre proveedores y mejorar la calidad de la atención a los clientes.

Entonces, ¿por qué la mitad de las pymes no utilizan las redes? Posiblemente necesitan conocer casos prácticos, ejemplos de la vida real que les hagan ver las ventajas que conlleva su utilización. Mpatía, desde su experiencia en el manejo de las redes sociales puede afirmar que cada pyme ha de desarrollar su estrategia de comunicación social. A su manera. Hay muchas, pero ha de optar por alguna. Si invierte tiempo y recursos logrará mayor nivel de visibilidad y proyección, y una mayor satisfacción de los clientes. A su vez, gracias a un contacto próximo obtendrá de los clientes, también de los potenciales, información de gran valor para el desarrollo de su producto o servicio.

El aprendizaje por ensayo y error, también llamado prueba y error, es un método de consecución de resultados que no trata de descubrir por qué funciona una solución, sino que sólo señala cuál es esta solución. Suele dar resultados, sobre todo cuando se parte de un conocimiento mínimo del “problema”, mejor si es máximo, claro, y no trata de generalizar dicha solución para otros problemas, léase clientes.

Home del web site interactivo del Servicio de Daño Cerebral del Hospital Aita Menni

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Algo así sucede con el social media. Es complicado explicar en qué consiste esta nueva profesión que se ha dado en llamar community manager (CM) y aprender en unas jornadas o en un máster a desarrollarla con éxito. Un CM no sólo ha de hacer un uso profesional de Facebook y Twitter:   ha de informarnos de lo que sucede en la empresa que le ha contratado (es indudable que el mejor marketing es aquel que difunde la actividad de una compañía) pero también ha de ponernos al día sobre lo que pasa en el ámbito en el que se desenvuelve; tiene que engancharnos, emocionarnos, divertirnos… Evidentemente ha de ser una persona educada, tener sentido común, reaccionar con presteza, e incluso anticiparse a los acontecimientos. ¿Cómo se enseña eso? ¿Cómo se aprende? Ensayo-error. Bueno, mejor dicho, seamos positivos: prueba-acierto.

Lo que está claro es que una empresa u organización del tipo que sea hoy no puede quedarse fuera de la web 2.0. Algunas lo tienen claro y ya han decidido profesionalizar la atención y creación de una comunidad en su entorno. MPATÍA tiene la suerte de realizar este trabajo por ejemplo para el Servicio de Daño Cerebral del Hospital Aita Menni. La foto es de la nueva web que acabamos de estrenar. A ver si os gusta.

MPATÍA es una consultoría de comunicación que se encarga de la gestión de la reputación. Muchas personas se preguntan en qué consiste eso. Muy sencillo: profesionales, empresas, marcas y organizaciones se deben a su prestigio, a la reputación que tienen, y que posiblemente se han ganado a pulso.

Quienes nos dedicamos a la comunicación sabemos la importancia que supone alcanzar y mantener una buena reputación.

Por quqpan

Creative Commons

La reputación, tanto on como offline, es como una planta: hay que sembrarla con mimo, abonarla, regarla, cuidarla cuando hace frío y cuando hace calor, y saber qué hacer en situaciones de crisis. El agua, aunque les extrañe a muchas personas, puede llamarse Facebook, Linkedin o Twitter algunas veces.

Cuidar el prestigio en la web

Para promocionar y acuñar una buena reputación, una herramienta muy útil consiste en centralizar en una sencilla página web (informativa, cercana y fácil de navegar) los enlaces a blogs, sala de prensa y a diferentes redes sociales en las que previamente se ha decidido tener presencia. El motivo es poder así actualizar permanentemente los contenidos y mostrar nuestra actividad.

Las técnicas de posicionamiento (SEO) nos ayudarán a situar la página en los primeros puestos de búsqueda. Para ello habremos de hacernos antes algunas preguntas obvias: ¿A qué público me dirijo?, ¿qué tipo de personas quiero que me encuentren?, ¿en qué contenidos puedo ser un web site de referencia? , etc.

Según vayamos dando pasos y creando contenidos, monitorizaremos todo lo que aparece en Internet. De este modo estaremos siempre informados sobre lo que se publica sobre nosotros y quién lo dice, y podremos explicar cualquier malentendido. En resumen, hoy más que nunca, debido a la inmediatez y universalidad de la comunicación, la reputación requiere mantenimiento. Si tienes una bonita planta, no la abandones.

¿Cuántos amigos tienes? ¿Cómo los has conocido? ¿Cómo y por qué has mantenido su amistad? De todas esas personas, ¿con quiénes compartes inquietudes? ¿Con cuántas lazos familiares? También tienes contacto con numerosos profesionales cuyas opiniones te interesan, ¿no es verdad? Pero, ojo, si lo piensas bien, participar sin tener ciertas consideraciones en redes como Facebbok puede resultar tan incómodo como coincidir en un viaje organizado con una persona conocida con la que no congenias.

El espacio físico habitualmente determina con quién te encuentras: en el trabajo, con los colegas; de copas, con los amigos; en casa, con la familia; en el portal, con los vecinos. En internet la comunicación interpersonal no es tan sencilla. ¿O caso en las redes sociales lo es más? Información que para unas personas antes era privada ahora es pública y viceversa: acabamos mostrando nuestro quehacer profesional y nuestros lazos afectivos indiscriminadamente para todos los contactos. Tanto es así que la transparencia de esta coctelera está transformando las relaciones personales, comerciales y de trabajo.

Cuando formas parte de una red social, comienzas a mezclar distintos tipos de relaciones en el mismo sitio. Cierto que aquí también puedes crear varios perfiles, páginas de fans, de empresas… No obstante, puede ser agotador adoptar distintas personalidades. Se trata de participar sin complejos en conversaciones globales sobre las cosas que nos importan y de la forma más honesta.

Plataformas como Facebook o Twitter nos brindan esa oportunidad. Sin embargo, no hemos de olvidar que todo lo que ahí publiquemos conformará nuestro verdadero perfil digital. Ni que decir tiene que hay que usar el nombre verdadero. No obstante, es mejor hacerse a la idea de que en internet nos puede ver todo el mundo, incluso dentro de mucho tiempo y desde todos los ámbitos, por mucho que configuremos cuidadosamente nuestra privacidad. Por ello, es aconsejable mantener un comportamiento “adecuado” y:

– Expresarse con un lenguaje coloquial.
– Procurar publicar comentarios de interés, coherentes y respetuosos. Lo mejor para no meterse en jardines es opinar sólo de aquello que sabes.
– Sopesar los argumentos antes de compartirlos y descartar aquellos que afecten a la vida privada de terceras personas sin su consentimiento.
– No adueñarse de información y contenidos procedentes de otras personas.
– Dotar a las críticas y desacuerdos de un tono asertivo y educado.
– Mejor no meterse en problemas legales si no se controla el tema en cuestión.
– Si se mete la pata, lo más sensato es reconocerlo y pedir disculpas.

En el momento actual, Facebook aglutina a más de 400 millones de personas y supera los 10 millones en España. Si fuera un país, sería el tercero más poblado del mundo. Bien es verdad que la mayoría de los usuarios de esta herramienta la utilizan para el ocio, emitiendo mensajes frívolos o superficiales. No obstante, la extensión de redes como ésta ha cambiado la forma de comunicar, el periodismo, el marketing y la publicidad.

Plataformas como Facebook o Tuenti permiten a las organizaciones conocer las demandas de sus clientes. Sin duda, Facebook ya es el líder del llamado marketing viral, técnica que explotan las redes para llegar a gran cantidad de personas rápidamente para mostrar sus productos, difundir eventos y servicios.

Facebook es hoy en España uno de los máximos exponentes de la Web 2.0. La interacción se convierte en protagonista: los usuarios, tanto empresas como instituciones o particulares, suben fotos, cuentan sus experiencias y muestran sus productos gracias a de los recursos multimedia.

Las personas pueden hacerse fans de páginas culturales y de empresas, un espacio publicitario gratuito hasta la fecha. Además existe Facebook Ads, páginas de Facebook, para crear un buen perfil de negocio, y Anuncios Sociales, que utilizan la plataforma de esta red para crear campañas publicitarias.

El Observatorio de Redes Sociales de The Cocktail confirma que en Facebook las marcas se han convertido en un actor más en el tejido de relaciones: alrededor de la mitad de los usuarios de la red declaran unirse y seguir la actividad de las marcas. Además, el uso de Facebook como plataforma de referencia a la hora de buscar información acerca de una marca es cada vez más relevante: un 40% de usuarios han utilizado alguna vez la red para este fin.

Una parte peligrosa y a la vez atractiva de todo esto es que el límite entre la parte privada y la de trabajo se difumina. Las redes, bien usadas, conforman comunidades muy útiles para las empresas. De todos modos, hay usuarios que tienen la mala costumbre de agregar a usuarios sólo para difundir información en su propio beneficio. Es preferible que las empresas tengan la decencia de presentarse como tales.

Twitter

Facebook es una red social más lúdica que Twitter, que fomenta la capacidad de síntesis a la hora de expresar una idea. Las principales empresas americanas emplean Twitter para transmitir noticias, muchas de ellas usan este canal para ofrecer la atención al cliente y más de la mitad para publicitar sus ofertas especiales. Uno de las posibilidades más interesantes que ofrece Twitter es que cualquiera con capacidad de observación y síntesis puede “tuitear” un evento en directo.

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