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Los servicios de search engine optimization (SEO) mejoran el posicionamiento web en los buscadores de internet. Se trata de una labor muy necesaria en una red de redes en la que confluyen todo tipo de páginas. Llevar visitantes a un dominio significa acercar a una empresa u organización potenciales clientes. Si una empresa aparece entre las primeras búsquedas se destaca de su competencia y rentabiliza la inversión realizada en su web site.

Bosque de Oma (C.F)

Bosque de Oma (C.F.)

Y esto, ¿cómo se consigue? Aunque centenares de factores condicionan el posicionamiento web, hay muchas técnicas. Entre ellas, por supuesto, se encuentra la publicidad. Sin embargo, la apuesta más eficaz y duradera a medio plazo pasa por el social media marketing. La creación de contenidos relevantes, su difusión a través de blogs, foros y redes sociales garantiza el tráfico hacia el dominio en cuestión. A la escalada de puestos en el ranking de los buscadores contribuye considerablemente la publicación de enlaces en páginas de referencia dentro del sector en el que nos queremos posicionar.

Para que el bosque nos deje ver los árboles, hay que tomarse en serio las labores del marketing online y en definitiva el SEO, sabiendo que la mejora y mantenimiento de la visibilidad es un proceso que requiere constancia, análisis y seguimiento, no un trabajo que se resuelva a corto plazo.

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Las empresas reconocen que los medios sociales pueden desempeñar un papel importante para alcanzar el éxito, pero paradógicamente no invierten en comunicación.

La mitad de las compañías incluso prescinde de las redes sociales en su estrategia de marketing. Una de cada cuatro dice tener dificultades para publicar contenidos interesantes que conecten emocionalmente con su público (Estudio “Future of Content“, PDF, de Loudhouse y Meltwater Group). La misma encuesta revela que sólo un 32% de quienes se ocupan de llevar las campañas a estas plataformas poseen una formación específica para desempeñar este cometido.

El 84% de las compañías remarcan la importancia de controlar lo que se dice de su marca en las redes sociales, no obstante, sólo una de cada cinco ha invertido en ello.

¿Por qué ocurre esto? Las empresas están acostumbradas a cuantificar los beneficios. El 37% de las compañías estadounidenses consideran que las redes son el canal más eficaz en su relación con los consumidores, sin embargo también les achacan que no existe manera de medir esta efectividad.

Profesionalizar la relación y medir el éxito

Bien es cierto que es difícil contabilizar el éxito de una estrategia de comunicación aunque, a la larga, invertir en comunicación -interna y externa, on y offline- siempre resulta rentable. Por otro lado, gracias a la monitorización de Internet es más fácil desglosar el cálculo del ROI, Return of Investment, (visitas, páginas vistas, clics, comentarios…).

La variable inversión es la suma de tiempos, personas y herramientas. Los beneficios proceden de la reputación, la notoriedad, la satisfacción de los clientes, la generación de confianza, etc. Hay quien le da la vuelta al concepto de ROI y prefiere hablar de IOR: Impact of Relatioship. Ese valor, ¿es o no tan intangible?

MPATÍA es una consultoría de comunicación que se encarga de la gestión de la reputación. Muchas personas se preguntan en qué consiste eso. Muy sencillo: profesionales, empresas, marcas y organizaciones se deben a su prestigio, a la reputación que tienen, y que posiblemente se han ganado a pulso.

Quienes nos dedicamos a la comunicación sabemos la importancia que supone alcanzar y mantener una buena reputación.

Por quqpan

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La reputación, tanto on como offline, es como una planta: hay que sembrarla con mimo, abonarla, regarla, cuidarla cuando hace frío y cuando hace calor, y saber qué hacer en situaciones de crisis. El agua, aunque les extrañe a muchas personas, puede llamarse Facebook, Linkedin o Twitter algunas veces.

Cuidar el prestigio en la web

Para promocionar y acuñar una buena reputación, una herramienta muy útil consiste en centralizar en una sencilla página web (informativa, cercana y fácil de navegar) los enlaces a blogs, sala de prensa y a diferentes redes sociales en las que previamente se ha decidido tener presencia. El motivo es poder así actualizar permanentemente los contenidos y mostrar nuestra actividad.

Las técnicas de posicionamiento (SEO) nos ayudarán a situar la página en los primeros puestos de búsqueda. Para ello habremos de hacernos antes algunas preguntas obvias: ¿A qué público me dirijo?, ¿qué tipo de personas quiero que me encuentren?, ¿en qué contenidos puedo ser un web site de referencia? , etc.

Según vayamos dando pasos y creando contenidos, monitorizaremos todo lo que aparece en Internet. De este modo estaremos siempre informados sobre lo que se publica sobre nosotros y quién lo dice, y podremos explicar cualquier malentendido. En resumen, hoy más que nunca, debido a la inmediatez y universalidad de la comunicación, la reputación requiere mantenimiento. Si tienes una bonita planta, no la abandones.

Como la televisión, los videojuegos o los móviles, las redes sociales han venido acompañadas de una cohorte de detractores. Sin embargo, hoy somos mayoría quienes pensamos que estos nuevos instrumentos de contacto social ofrecen muchas más oportunidades que peligros, y que pueden ser utilizadas como herramientas educativas y de empleo. Bien es verdad que no deben descuidarse los aspectos relacionados con la identidad digital, la seguridad y la privacidad.
El poder de autorganización de las redes se demuestra cada día. Como ejemplo, el pasado 27 de abril estudiantes de varios institutos de Nueva Jersey salieron de sus clases para protestar contra el recorte de fondos en educación secundaria. La convocatoria se realizó a través de un evento en Facebook.
Difícil control
Sin duda, las generaciones más jóvenes están utilizando internet de una forma muy activa. Aproximadamente un 40% de los menores internautas han subido algún contenido a internet: participan en redes sociales, cuelgan vídeos en Youtube y publican textos en blogs. Esta actividad supone un cambio en la comunicación a través de los medios tradicionales y también en el entorno físico.
No obstante, es comprensible la reticencia de algunas familias al uso de las redes, debido a que muchos niños y jóvenes no se plantean, o no saben, gestionar con eficiencia la seguridad y privacidad. Se ha generalizado la idea de que los adolescentes no se preocupan o no saben distinguir entre información pública y privada. Nada más lejos de la realidad; nuevas investigaciones demuestran que los usuarios de entre 18 y 24 años son muy protectores de su propia información.
Vigilar el acceso de niños y adolescentes a Internet resulta contraproducente y además es muy difícil, sobre todo ahora que se accede a la Red también desde el móvil. La prohibición de su uso, desde luego, no es el camino. Algunas redes, aunque no es el caso de Facebook, han decidido incluir un botón del pánico, una aplicación que permite a los usuarios informar sobre abusos de forma anónima.
En cualquier caso, con frecuencia herramientas sociales como Tuenti son el canal donde se desata la violencia entre adolescentes, el bullying, el chantaje o la suplantación de identidades. También sabemos que las empresas de selección de personal, los responsables de recursos humanos, e incluso las aseguradoras, podrían utilizar la información personal publicada en las redes. Una vez conscientes de las consecuencias, conviene aprender a utilizarlas de forma segura.

Internet se ha convertido en un gran canal de intercambio de vivencias, experiencias y también de conocimiento e información. Un lugar de encuentro para personas de todas las edades y con distintos intereses. Los usuarios han dejado de ser pasivos. O tal vez nunca lo fueron. Puede que simplemente estuvieran escuchando y ahora se hayan decidido a hablar.
Gracias a las herramientas de la llamada web 2.0, se facilita el trabajo en equipo y se promueve la participación. Es la web social: redes sociales (Facebook, Tuenti…), blogs, fotoblogs, videoblogs, microblogging (Twitter, etc.), podcasting, foros, wikis, plataformas de edición simultánea de documentos…
Cualquier persona puede usar internet para comunicarse y cada una tiene sus propias necesidades de comunicación. Como en el mundo offline, se trata de participar en la “conversación” de la mejor manera posible: comunicando y también escuchando. Facebook, Tuenti, Twitter, Flickr, MySpace… están cambiando totalmente la forma de relacionarnos. Alrededor de 1.000 millones de personas utilizan estas redes, aunque hay quienes ven en esta herramientas riesgos de adicción y pérdida de privacidad.

Lo cierto es que, como en todos los sistemas, en las redes se adoptan unas normas de comportamiento no escritas. Los más jóvenes no suelen tener miedo a nada, pero no está de más seguir algunos consejos:
1- Piensa a largo plazo en tu imagen, y también en la de tus amigos y tu familia.
2- En una red social no es raro que nadie te responda. Tampoco se está obligado a contestar a todos los mensajes, de no ser que sean privados o personales.
3- Configura con cuidado las opciones de privacidad. No obstante, se recomienda actuar como si todo fuera totalmente público.
4- Por escrito son frecuentes los malentendidos. El lenguaje no verbal queda excluido; para reforzar los mensajes se han inventado los emoticones.
5- Es mejor no ser pesado enviando mensajes sin interés, contestando a una misma persona o utilizando inadecuadamente los programas automáticos para actualizar a la vez todas las redes en las que se participa.
6- Escoge con cuidado la foto que pone como avatar, de esa manera te imaginarán sobre todo los desconocidos. De todos modos, cualquier icono es mejor que una silueta impersonal en blanco.

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