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Twitter, Facebook, Google+ y hasta BBM (Blackberry Messenger) ocupan buena parte de la vida y los medios de comunicación. Es innegable la presencia que tienen y también la influencia y capacidad de movilización que demuestran día a día en todos los ámbitos. Sin embargo, las redes sociales no acaban de conquistar a las pymes.

La mitad de las pequeñas y medianas empresas utilizan las redes porque les ayudan a conseguir nuevos clientes, a proyectar su imagen y a alcanzar otros objetivos estratégicos. Pero aun así, en una encuesta realizada por Hiscox en Estados Unidos, el 43% de las pequeñas empresas afirma que “no son necesarias” para su negocio.

Cuesta creer esta respuesta, sobre todo si tenemos en cuenta que paradójicamente el 50% de las pymes encuestadas consideran el boca a boca una herramienta de marketing fundamental para su negocio. Las redes se han convertido en un instrumento de proyección capaz de conectar el mundo online con el offline que amplia críticas y recomendaciones y ayuda a difundir nuestras voces más allá de nuestro círculo inmediato. Son una herramienta que contribuye al crecimiento y la expansión de un negocio, que facilita la colaboración y la comunicación entre proveedores y mejorar la calidad de la atención a los clientes.

Entonces, ¿por qué la mitad de las pymes no utilizan las redes? Posiblemente necesitan conocer casos prácticos, ejemplos de la vida real que les hagan ver las ventajas que conlleva su utilización. Mpatía, desde su experiencia en el manejo de las redes sociales puede afirmar que cada pyme ha de desarrollar su estrategia de comunicación social. A su manera. Hay muchas, pero ha de optar por alguna. Si invierte tiempo y recursos logrará mayor nivel de visibilidad y proyección, y una mayor satisfacción de los clientes. A su vez, gracias a un contacto próximo obtendrá de los clientes, también de los potenciales, información de gran valor para el desarrollo de su producto o servicio.

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¿Cuántos amigos tienes? ¿Cómo los has conocido? ¿Cómo y por qué has mantenido su amistad? De todas esas personas, ¿con quiénes compartes inquietudes? ¿Con cuántas lazos familiares? También tienes contacto con numerosos profesionales cuyas opiniones te interesan, ¿no es verdad? Pero, ojo, si lo piensas bien, participar sin tener ciertas consideraciones en redes como Facebbok puede resultar tan incómodo como coincidir en un viaje organizado con una persona conocida con la que no congenias.

El espacio físico habitualmente determina con quién te encuentras: en el trabajo, con los colegas; de copas, con los amigos; en casa, con la familia; en el portal, con los vecinos. En internet la comunicación interpersonal no es tan sencilla. ¿O caso en las redes sociales lo es más? Información que para unas personas antes era privada ahora es pública y viceversa: acabamos mostrando nuestro quehacer profesional y nuestros lazos afectivos indiscriminadamente para todos los contactos. Tanto es así que la transparencia de esta coctelera está transformando las relaciones personales, comerciales y de trabajo.

Cuando formas parte de una red social, comienzas a mezclar distintos tipos de relaciones en el mismo sitio. Cierto que aquí también puedes crear varios perfiles, páginas de fans, de empresas… No obstante, puede ser agotador adoptar distintas personalidades. Se trata de participar sin complejos en conversaciones globales sobre las cosas que nos importan y de la forma más honesta.

Plataformas como Facebook o Twitter nos brindan esa oportunidad. Sin embargo, no hemos de olvidar que todo lo que ahí publiquemos conformará nuestro verdadero perfil digital. Ni que decir tiene que hay que usar el nombre verdadero. No obstante, es mejor hacerse a la idea de que en internet nos puede ver todo el mundo, incluso dentro de mucho tiempo y desde todos los ámbitos, por mucho que configuremos cuidadosamente nuestra privacidad. Por ello, es aconsejable mantener un comportamiento “adecuado” y:

– Expresarse con un lenguaje coloquial.
– Procurar publicar comentarios de interés, coherentes y respetuosos. Lo mejor para no meterse en jardines es opinar sólo de aquello que sabes.
– Sopesar los argumentos antes de compartirlos y descartar aquellos que afecten a la vida privada de terceras personas sin su consentimiento.
– No adueñarse de información y contenidos procedentes de otras personas.
– Dotar a las críticas y desacuerdos de un tono asertivo y educado.
– Mejor no meterse en problemas legales si no se controla el tema en cuestión.
– Si se mete la pata, lo más sensato es reconocerlo y pedir disculpas.

La diferenciación ha dejado de ser el objetivo de las compañías para buscar nuevos clientes o fidelizar a quienes forman parte de su cartera. Según José Mª Cubillo, director del área académica de ESIC, las grandes empresas ya se han dado cuenta de que es mucho más efectivo lograr recomendaciones de los clientes, es decir, que difundan buenas referencias.
De nuevo volvemos al “boca a oído”, aunque hoy más bien diríamos al “tecla a tecla”, puesto que esas recomendaciones que refuerzan una marca, esos consejos sobre un producto, se efectúan online, nos llegan a través de las redes sociales.
La crisis ha obligado a aquilatar costes. Internet, bien sea a través de blogs, Facebook, Twitter o Tuenti, se perfila como la respuesta más inteligente para llegar a los usuarios de una manera económica. La sociedad y el cliente -al que se tiene en cuenta hoy más que nunca- han cambiado el los últimos meses. El cambio de comportamiento afecta al sistema de producción, que ahora ejerce la escucha, al de venta y al mercado en general. Ojo al dato: no deja de aumentar el consumo de televisión e Internet de forma simultánea. Esto propicia nuevas maneras de comunicación.

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